Con nombre de mujer: visibilizando a las mujeres en Aranjuez



Nombrar es conocer y reconocer. 

Nombrar es hacer existir en la memoria colectiva. Nombrar es también un acto político. Por eso, cuando las mujeres no aparecen en el callejero, en las plazas, en los edificios o en los relatos oficiales, su aportación a la historia, la cultura, la ciencia y la vida cotidiana queda relegada al olvido.

Desde esta convicción nace el proyecto “Con nombre de mujer”, impulsado por La Corrala, colectivo feminista de Aranjuez. No es solo una propuesta simbólica, es una intervención directa en el espacio público para cuestionar qué memoria se honra y a quién se deja fuera. Porque el espacio que habitamos educa, transmite valores y construye referentes.

La iniciativa reivindica que los espacios públicos incorporen nombres de maestras, artistas, científicas, activistas o vecinas que forman parte del legado colectivo, generando referentes femeninos para niñas y niños y fortaleciendo una identidad más igualitaria.

Tras analizar el callejero oficial de Aranjuez, la conclusión fue clara y contundente: de 568 calles, solo 38 -un 6,69 %- llevan nombre de mujer. Y si excluimos aquellas dedicadas a la nobleza, la monarquía o figuras religiosas, apenas tres reconocen a mujeres por su trayectoria personal. Tres presencias frente a una multitud de ausencias.

La Calle Concepción Valera se desconoce con certeza a quién alude, podría referirse a María Concepción Valera, dramaturga española del siglo XIX de la que apenas se conservan datos más allá de una obra teatral. Su casi desaparición de los registros es el ejemplo de cómo tantas creadoras fueron borradas del relato cultural.

La Calle Victoria Kamhi recuerda a Victoria Kamhi, pianista y escritora nacida en 1902, conocida internacionalmente por ser esposa del compositor Joaquín Rodrigo. Sin embargo, su identidad no puede reducirse a ese vínculo: desarrolló una trayectoria artística propia y fue parte activa del panorama cultural de su tiempo. Falleció el 21 de julio de 1997 y fue enterrada en Aranjuez, en el mausoleo familiar.

El Paseo de la Profesora Modesta María Navarro honra a una maestra de educación infantil cuya vida fue atravesada por la represión franquista. Con solo 23 años al finalizar la Guerra Civil, fue sancionada con la separación definitiva del Magisterio por estar casada con el médico republicano Jacinto Esteban Muñiz. Perdió su profesión, sus derechos y su país. Obligada al exilio, primero en Francia y después en México, cargó con el dolor añadido de la ejecución de la familia de su marido en las tapias del cementerio de Aranjuez: su padre, Toribio Esteban Provencio; su madre, María Muñiz Campos y su hermana, Etelvina Esteban Muñiz. Su historia no es solo memoria individual, es memoria colectiva.

Una mirada feminista

En las Jornadas de Urbanismo organizadas por CNT Aranjuez, La Corrala defendió una mirada feminista de la ciudad: frente a un modelo que prioriza la producción y el consumo, proponen situar la vida en el centro. Reivindicando plazas, parques y jardines como espacios de encuentro y comunidad. Lugares que sostengan la vida cotidiana y no solo la actividad económica.

En coherencia con esta visión, impulsamos -dentro de la Asamblea Feminista Aranjuez- la iniciativa de nombrar simbólicamente un parque público como “Las Piqueteras”. No es un nombre abstracto: es un homenaje a las mujeres que, a lo largo del tiempo, han defendido derechos, dignidad y justicia social. Porque lo que importa no es lo que somos, sino lo que hacemos para transformar la realidad.

Aranjuez tiene memoria de lucha femenina.

En 1923, entre 200 y 350 trabajadoras de las fábricas de calzado y cintas se declararon en huelga. Trabajaban hasta diez horas diarias cuando la ley establecía ocho, y se explotaba incluso a niñas de apenas diez años. La patronal ofrecía cumplir la ley a cambio de rebajar salarios. Ellas respondieron organizándose.

En junio de 1932, durante la huelga general del campo, las mujeres no fueron acompañantes: fueron protagonistas. En el Jardín de la Isla, unas 300 mujeres, niños y niñas se situaron en la entrada para impedir que se rompiera la jornada de lucha. La Guardia Civil intervino, pero la determinación colectiva logró paralizar el trabajo de 2.000 obreros. Aquellas mujeres encarnaron dignidad, organización y conciencia de clase.

En los años 70, la Asociación de Vecinos de Aranjuez protagonizó importantes conquistas sociales. En 1976, ante la subida del precio del pan -de 5 a 6 pesetas, un 20 % en un producto básico-, se encargaron de traer el pan desde Vallecas para venderlo a un precio más accesible. También impulsaron la construcción de colegios, centros de salud y viviendas dignas. Aunque la historia local ha destacado sobre todo a los hombres, fueron muchas las mujeres quienes sostuvieron la organización cotidiana, el trabajo invisible, la logística y el cuidado comunitario. Ellos podían figurar como portavoces; ellas hacían posible la acción colectiva.

Esa lucha llega hasta nuestro presente.

En 2017 y 2018, bajo el lema “Si nosotras paramos, se para el mundo”, las huelgas feministas convocaron el primer Paro Internacional de Mujeres. Las piqueteras dedicaron semanas a informar, organizar y tejer redes. Pararon el empleo, pero también los cuidados y el consumo. Y la respuesta fue histórica: miles y miles de mujeres en las calles de ciudades de todo el mundo, recordando que el trabajo que sostiene la vida no puede seguir siendo invisible.

En esta ocasión nos hemos decidido por esta propuesta pero tenemos otras y un largo camino para seguir avanzando en el proyecto. Entendemos que las freseras de Aranjuez están conectadas -salvando las distancias temporales y geográficas- con la realidad que viven hoy las freseras de Huelva y con las reivindicaciones del colectivo Regularización Ya y con tantas otras luchas de mujeres. Nos interesa trazar esos vínculos desde un feminismo internacionalista, antirracista y de clase, como posible línea de trabajo para próximas acciones.

Las acciones de las mujeres de Aranjuez -nombrando calles, defendiendo derechos laborales, organizando la vida comunitaria o recuperando espacios urbanos- forman parte de un legado global de resistencia, cuidado y construcción de comunidad, donde el reconocimiento del trabajo de las mujeres es central para avanzar hacia sociedades más justas e igualitarias.

Por eso este proyecto es una declaración de principios.

Queremos una ciudad que nombre a sus mujeres.

Queremos una memoria que las reconozca.

Queremos una ciudad que refleje la verdad de quienes la hicieron y la hacen cada día.

Queremos referentes para niñas y niños que muestran que la historia también se escribe en femenino.

Porque sin memoria no hay justicia.

Y sin justicia no hay ciudad habitable.

Nombrar es el primer paso.



Cuadernos Contrahistoria Local Aranjuez Mayo 2015 Volumen 2

https://lacorrala-patiofeminista.blogspot.com/2021/07/con-nombre-de-mujer.html?m=1

https://nuevarevolucion.es/las-trabajadoras-de-aranjuez-en-huelga-1923/







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